AMO - Pro Bienestar Animal | ¿Por qué ladra mi perro?
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¿Por qué ladra mi perro?

Los perros ladran, ¡sorpresa! Es tan natural decir que los perros ladran, como que nosotros hablamos. El ladrido es una de las maneras principales en la que la especie se comunica, manifiesta estados de ánimo, defiende su territorio, expresa frustración, y mucho más.

Es más, ¿sabías que el ladrido es uno de los rasgos que los humanos hemos seleccionado genéticamente en los perros a través de los años? Cuando inició la domesticación de la especie, el ladrido resultaba útil, pues aprendimos a utilizar estos animales para advertirnos sobre amenazas, cazar, manejar al ganado, entre otras tareas. Es decir, que ellos también ladran, porque nosotros hemos impulsado a que así sea. Irónico, ¿cierto? Curiosamente, y a pesar de que amamos a los perros, hoy en día nos molesta y desespera que sean ruidosos.

Existen muchísimas razones por las cuales un perro ladra y es normal que lo hagan, por lo que es importante que no lo suprimás. Los ladridos pueden variar en frecuencia,  tono y ritmo. Además varían según el contexto: un canino puede ladrar por razones internas o fisiológicas (dolor, frustración, ansiedad, emoción), o en respuesta a estímulos externos o ambientales (socialización con otros perros o individuos, defenza de territorio, cacería). Sin importar la razón por la que tu perro ladre, es en el momento que comenzás a utilizar métodos forzosos o agresivos para extinguir su ladrido, que tu mascota desarrollará problemas de comportamiento, infelicidad y frustración. El desafío para vos como propietario, es intentar averiguar lo que el perro está tratando de decir.

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Razones por las cuales un perro ladra

Comunicación. Ladrar es una de las manera que tiene la especie para vocalizar y expresarse. De hecho, vos podés empezar a notar cómo su ladrido varía, según lo que te quiere comunicar. Te invitamos a que le pongás atención la próxima vez que tu perro ladre.

Juego. Si tu perro vocaliza cuando estás jugando con él, es porque lo estás haciendo bien. ¡Ese es un ladrido que te puede hacer sentir orgulloso!

Miedo. Cuando un perro ladra por miedo, generalmente muestra otros signos corporales, como el rabo entre sus piernas, las orejas para atrás, retracción completa de su cuerpo, entre otras. En este momento tenés que darle un espacio al animal, pues te está advirtiendo que no quiere que te acerqués. Si lo hacés, puede atacarte.

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Molestia, dolor o enfermedad. Si tu perro no ladra mucho normalmente, pero de un pronto a otro comienza a hacerlo insistentemente, prestale atención porque es probable que se esté quejando de algo. El ladrido puede ser una manera de expresar dolor físico.

Falta de ejercicio / aburrimiento. Generalmente, los perros poseen mucha energía y necesitan obligatoriamente recibir nuevos estímulos visuales y olfatorios para desarrollar sus instintos y su mente. Una mascota que esté confinada, no se ejercita ni recibe estímulos, probablemente manifestará su aburrimiento o estrés ladrando y causando molestias de distintos tipos al propietario (para leer más sobre la importancia de pasear diariamente a su mascota, leé nuestra entrada anterior “Paseos diarios: no son un lujo, sino una necesidad“).

Caza. Muchas razas han sido seleccionadas genéticamente por su capacidad para alertar, perseguir y cazar otros animales. Por eso, algunas razas como los Beagle, Basset Hounds o zaguates que contengan algo de ellos en su historial genético, tienden a ladrar mucho… ¡es su naturaleza!

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Defenza de sus recursos o territorio. Los perros siempre te protejerán a vos, su comida y su territorio, pues son los recursos más preciados que él tiene. Es normal que se alerte si un extraño trata de aproximarse a ellos.

Incorrecta socialización. Un perro que no ha sido correctamente socializado, va a reaccionar de manera adversa a nuevas personas o animales.

Ansiedad por separación. Una mascota puede sufrir estrés al quedarse solo por un tiempo prolongado. Sin embargo, hay maneras para que los perros no lleguen a desarrollar ese nivel de dependiencia, o manejarlo si ya existe (pero eso se verá en otro post).

Ladrido reforzado por el propietario. Si en el momento que tu perro comenzó a ladrar con mayor frecuencia le pusiste atención, es probable que lo haya notado y haya continuado ladrando como una demanda de atención.

Frustración. Sucede cuando ellos no entienden por qué lo estás regañando o le estás castigando físicamente.

¿Cómo manejar la situación?

1. Indagá por qué ladra tu perro. De las razones mencionadas anteriormente, analizá cuál es tu situación en particular. Conociendo la razón, sabrás mejor de qué manera aproximarte a tu mascota.

2. No incentivés el ladrido. Si lo que busca tu perro es llamar tu atención, cada grito o súplica tuya para pedirle que se calle, lo estimulará a ladrar más. Así que cuando ladre, no le pongás atención.

3. Socializá adecuadamente a tu perro desde edades tempranas. Para que tu mascota no ladre a personas o animales desconocidos, acostumbralo al contacto con extraños.

4. No utilicés collares antiladrido. Estos collares no deberían ser de venta libre, pero es común ver que los promocionan como una herramienta excelente para que el perro “aprenda a no ladrar”. Lo que hacen estos aparatos, es generar una descarga eléctrica ante el ladrido. Resulta que sin saber usarlo adecudamente, probablemente sí mitigués los ladridos, pero también podés causar mucho dolor, incomodidad y frustración en tu mascota. En otras palabras, sufrimiento animal. Finalmente, estos elementos se traducen en problemas peores de comportamiento.

5. ¡No actués agresivo con tu perro! El tener una mascota se trata de aprender a comunicarse entre especies. Hacé el esfuerzo por comprender lo que te está tratando de decir, y no perdás la paciencia. Ellos no van a entender si respondés con un golpe.

6. Antes de adquirir una mascota, pensá cuál se adapta más a tus gustos, necesidades y estilo de vida. Algunas raza

s tienen niveles de energía muy altos, y por naturaleza tienden a vocalizar con mayor frecuencia. Entre ellas destacan las razas miniaturas (Yorkshire Terrier, Chihuahua, Poodel Miniatura, Pekinés, Maltés, Pomeranian), Schnauzer, Beagle, Boston Terrier, entre otros (Fuente: The Perfect Puppy: How to Choose Your Dog by Its Behavior).  

7. Buscá ayuda profesional. Sabemos que hay casos de casos. Si te cuesta descifrar qué es lo que está pasando con tu perro, o haz intentado diferentes métodos, te recomendamos buscar consejo por parte de tu veterinario o un etólogo.

No lo olvidés, ¡los perros ladran!

Está en su naturaleza. A vos no te gustaría que te pidan que no hablés o no mostrés emoción alguna. Si de verdad te molestan los ladridos de los perros, te pedimos que recapacités si realmente querés tener un canino de mascota.

Que alguien me explique por qué el ser humano es tan egoísta. Primero domesticamos al perro, convirtiéndolo a nuestro antojo desde otra especie. Lo seleccionamos para distintos trabajos, incluidos aquellos en los que ladrar es uno de los fines perseguidos. Lo metemos en pisos, casas, fincas, apartamentos, con el fin de obtener su compañía, pero dejándolos solos durante horas. Y por último, como nos molesta que haga ciertas cosas, como ladrar, nos inventamos artilugios tan crueles como collares antiladrido y de descargas, o intervenciones quirúrgicas como la sección de las cuerdas vocales o cordectomía. – Rosana Álvarez Bueno, Etologia.